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El Celler de Can Roca es un prestigioso restaurante de alta cocina ubicado en Girona, reconocido por su excelencia gastronómica y su servicio impecable. Con una calificación de 4.8 sobre 5 en Google y más de 4000 valoraciones, este establecimiento se ha ganado la reputación de ser uno de los mejores del mundo en su categoría.
Su ubicación en Carrer de Can Sunyer, 48, le brinda un ambiente elegante y acogedor que invita a disfrutar de una experiencia gastronómica única. Con un horario variado que incluye almuerzos y cenas de jueves a sábado, El Celler de Can Roca se adapta a las preferencias de sus comensales.
Los platos cuidadosamente preparados con técnicas innovadoras y sabores sorprendentes han conquistado el paladar de sus clientes, quienes elogian la calidad de los alimentos y la atención del personal. Además, su extensa carta de vinos ofrece una selección excepcional que complementa a la perfección cada plato.
Con una variedad de menús degustación que cambian según la temporada, los hermanos Roca ofrecen una experiencia culinaria que estimula todos los sentidos. Desde los panes artesanales hasta los postres creativos, cada detalle está pensado para sorprender y deleitar a los comensales.
Si buscas una experiencia gastronómica inolvidable en Girona, El Celler de Can Roca es el lugar perfecto para disfrutar de una comida excepcional en un ambiente distinguido. ¡No dudes en reservar y descubrir por ti mismo por qué este restaurante es tan aclamado por sus clientes!
Ubicación:
Dirección: Carrer de Can Sunyer, 48
Localidad: Girona
Codigo postal: 17007
Coordenadas: 41.993364, 0.280765
Información del negocio
Categorias de la empresa
- Restaurante de alta cocina
Horario:
Opiniones de los Clientes:
Valoración en Google: 4.80 en 4130 valoraciones
Valoraciones por Estrellas:
Algunas opiniones de clientes en Google:
Llevo varias semanas pensando qué podría escribir en esta caja que represente la experiencia que te brinda este lugar, no podría hacerlo con sólo palabras, por eso también lo plasmaré con las maravillosas obras gastronómicas que no sirvieron en mesa.nnMe gustaría mucho agradecer al servicio lo maravillosa que fue la comida, tanto a la cocina como a los camareros, porque todos forman un equipo maravilloso, pero sobretodo a Salvador, hiciste de esta experiencia algo único e irrepetible, gracias por tu atención en todos los detalles de la mesa y en tus aportaciones cuando fue necesario.nnA nivel gastronómico, todos los platos están preparados con mimo y con sentido, sino que se lo digan a Jordi Roca presentando un postre de setas (qué maravilla por cierto, cuánta disrupción en un plato).nnEl único pero que podría darle es el plato dónde se usan las gafas de RV, queda perfeccionar un poco el sistema, en nuestra mesa no pude disfrutar de la experiencia ya que se quedó el sistema colgado y es una pena ir a desintonía con el resto de comensales.nnSé que no es una experiencia para todas las carteras, pero recomiendo mucho probar alguna vez cualquier experiencia de este nivel.
Los vinos son un lujo. Excelentes riesling.nLa comida la verdad que muy cuidada, con técnicas muy bien logradas y de sabor destacable. Los postres son otra cosa. El lactic queda para siempre en mi memoria. experiencia para recordar
Para nosotros ir al Celler de Can Roca es como ir a un parque de atracciones culinarias, el Celler es como el Port Aventura de la comida. No es un restaurante al uso, y el precio de su comida tampoco. Pero si buscas una experiencia que alimententus cinco sentidos el dinero está muy bien invertido. Nosotros probamos el menú Festival, si no recuerdo mal habían alrededor de 38 platitos degustación, y lo acompañamos del maridaje de vinos. Si te gusta el vino, vale la pena cogerlo porqué te sirven un vino por plato, espectacular. Si no eres mucho de vino es mejor dejarse aconsejar por el camarero y no hace falta gastar tanto dinero. Cambian el menú según la temporada, invierno o verano. Nosotros provamos el de verano, muy fresco, con verdura y flores y un claro predominio de pescado, aunque también hay bastantes platos de carnes. Los panes son de otro mundo. Hay gente que piensa que con lo pequeños que son los platitos degustación sales con hambre, pero no es verdad. Al final ya no te entra nada más. Hay mucha comida. Incluso en los cafés te sirven bombones, galletas y petisús. Ir al baño es un espectaculo, tienen de todo, hasta peine y cepillos de dientes. Y el servicio es impecable. Para mi gusto hay un ambiente un poco estirado, que no aporta el restaurante sino más bien la clientela. Solo llegar uno de los hermanos Roca nos vino a saludar y tuvo un par de detalles con nosotros que nos mostró que es una persona muy cercana y sencilla a pesar de su gran talento. Para reservar hay que hacerlo con un año de antelación, y no es fácil reservar por la gran demanda que tienen. Nosotros repetiremos y esta vez será con el menú de invierno.
Una experiencia única, no es solo una experiencia culinaria, se activan todos los sentidos. Todos los platos son exquisitos, para mí cabe resaltar los panes que son una pasada, la gamba de Palamós y el pato como broche final.nEl maridaje merece la pena.nTras la comida de 6 horas, Josep nos enseñó su preciosa bodega y pudimos entrar a la cocina, tan limpia como si estuviese a estrenar.nVolveré en unos años.
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